En articulación con la iniciativa Sumar Juntos de Banco Pichincha, regresamos a la provincia de Carchi con la entrega de dos Sistemas de Agua Potable (SAP) mejorados. Con esta nueva intervención, nuestro proyecto alcanza un total de seis sistemas implementados en esta provincia, beneficiando directamente a nueve comunidades rurales y a más de 2.500 personas.
Este es otro paso que damos en nuestro objetivo de llevar agua potable a más de 11.000 personas en cuatro provincias del país: Carchi, Azuay, Cotopaxi y Morona Santiago.
El modelo de intervención incorpora el fortalecimiento de las Juntas Administradoras de Agua Potable (JAAP), protección de fuentes hídricas, formación técnica continua y acompañamiento comunitario, con el objetivo de garantizar sistemas eficientes, resilientes y gestionados localmente.

En Carchi, los desafíos de acceso a agua potable están directamente vinculados a la salud pública, la desnutrición crónica infantil y la sostenibilidad ambiental. Es por ello que la mejora de los seis sistemas permite asegurar el líquido vital en cantidad, calidad y continuidad; además, reduce la exposición a fuentes contaminadas y mejora las condiciones de vida de las familias rurales asentadas en los cantones de Bolívar, Montúfar y Mira.
El proyecto contempla además acciones clave para la protección de zonas de recarga hídrica, como el cercado y conservación de páramos y bosques de montaña, fundamentales para garantizar el suministro permanente del recurso. “A ello se suma la implementación de procesos de educomunicación en higiene y uso responsable del agua, fortaleciendo una cultura comunitaria de cuidado y corresponsabilidad”, explica José Luis Álvarez, director de la iniciativa Sumar Juntos.
Por su parte, Fiorella Mackliff, directora de Ayuda en Acción, afirmó que “el agua potable cambia vidas. En Carchi, acompañar a las comunidades en la mejora de sus Sistemas de Agua Potable no solo garantiza agua segura, sino también dignidad, salud y un futuro más justo, construyendo una solución estructural con la participación de la comunidad, autoridades locales, empresa privada y aliados estratégicos”.

Con esta intervención, consolidamos una visión en la que el agua potable deja de ser un privilegio y se convierte en un derecho garantizado y una oportunidad de desarrollo, impulsando salud, bienestar económico y resiliencia ambiental para las comunidades rurales de la provincia.