En las zonas rurales de Ecuador, donde la migración y la falta de tecnología debilitan a la sociedad, surge un modelo que busca transformar la producción agrícola en una herramienta de conservación y prosperidad. Bajo la coordinación de Eduardo Michuy, llevamos adelante proyectos que integran la economía circular y la sostenibilidad, demostrando que no es necesario destruir el entorno para producir de manera rentable.

Un modelo integral para la productividad

La sostenibilidad no es solo un concepto, es algo que sostiene los ejes social, económico y ambiental. El enfoque de economía circular tiene una metodología de cinco etapas para el desarrollo de cadenas de valor.


  1. Diagnóstico robusto: Evaluación de componentes productivos, organizativos, financieros y comerciales, con género y economía circular como ejes transversales.

  2. Acercamiento al mercado: Entender las demandas actuales para construir planes de negocio sólidos.

  3. Plan de Fortalecimiento:  Diseño de estrategias para mejorar los puntos débiles de las organizaciones.

  4. Implementación:  Ejecución de cronogramas a mediano y largo plazo.

  5. Consolidación comercial: Firma de acuerdos que garanticen la sostenibilidad económica de los productores




Innovación y saberes locales

Ecuador es uno de los principales productores agrícolas de la región. El país produce más de 350 mil toneladas de cacao al año y cerca de 300 mil sacos de café, actividades que generan sustento para cientos de miles de familias rurales (MAG, FAO). El proyecto no solo lleva tecnología al campo, sino que rescata el conocimiento de la zona. A través de la participación con las comunidades, se implementan acciones donde mujeres y jóvenes lideran la transición hacia una “economía verde”. Esto abarca la investigación aplicada en componentes productivos y el uso de insumo orgánico y sistemas de riego tecnificados que reducen la huella hídrica.

 

Mercados responsables y pagos justos

Un ejemplo de esta evolución se encuentra en la cadena de cacao en Esmeraldas. Al producir de forma orgánica y sostenible, los agricultores acceden a mercados internacionales que ofrecen un pago diferenciado y atractivo. “La motivación de cuidar el ambiente debe ir de la mano con un desarrollo económico; es lograr que el dinero llegue a donde antes no llegaba”, explica Eduardo.



Los retos hacia el futuro

A pesar de los avances, el camino hacia una economía circular enfrenta desafíos, como la incidencia política, la trazabilidad del impacto y la adicionalidad socioambiental. Pero, Ayuda en Acción tiene una propuesta clara, transformar la ruralidad en un espacio de innovación donde la economía circular sea el motor de una vida digna, protegiendo el patrimonio natural de las futuras generaciones.

Adicionalmente, este programa busca que las mujeres sean protagonistas de la producción y la toma de decisiones dentro de las asociaciones productivas. Las mujeres representan menos del 25% de la fuerza laboral formal en cadenas como café y cacao y reciben menores ingresos promedio que los hombres (INEC, MAG). A esto se suma un alto nivel de subempleo y trabajo informal.

En este sentido, el proyecto de Economía Circular financiado por la Generalitat Valenciana trabaja también en Escuelas de Derechos, donde las mujeres se empoderan, conoces sus derechos y se forman para ser parte fundamental de estos procesos productivos, liderando en un entorno seguro y de independencia económica.

Las oportunidades se construyen con las personas, impulsando sus capacidades, talentos y habilidades, pero, sobre todo, poniendo en el centro sus derechos humanos.